Cuarto

El oxígeno escaseaba en el cuarto, también escaseaba el aliento,… y la ropa.

Todo los muebles ardían, también los labios ardían,… y los pensamientos.

Los segundos se consumían vorazmente, también los cuerpos se consumían,… y las fantasías.

Cuarto

Ya no era necesario medir ningún centímetro de ese cuatro por tres, tampoco era necesario medir la temperatura,… ni los decibeles.

Nada sumaba al llamar testigos, tampoco al llamar santos, ni a Dios.

Creo que quiero decir que nada servia persignarse, tampoco confesarse, ni flagelarse.

Quizá eso último lo dije sin terminar de saber,… o ver.

Vi como cada mano había encontrado pareja, cada suspiro también, y embestida.

Entonces la almohada dejo de importar, tampoco importó el respaldo y la mesa de noche.

El cuarto empezaba a desmoronarse, también la vergüenza se derrumbaba y el pudor.

El sol empezaba a fisgonear, las lenguas también fisgoneaban, y yo.

Los calambres frenaban, también el desatino y yo.

Las palabras morían a quemarropa, también ellos…  y yo.

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