Póker de pelvis.

La mesa estaba sola al inicio.

Las cartas no estaban puestas

La sillas estaban en diferentes direcciones.

Las miradas no estaban entrelazadas.

poker

Se sentaron los primeros dos jugadores.

Él y ella. Ella y él.

Barajaron las cartas.

y las repartieron antes de que llegara otro jugador.

En las primeras manos ganó él.

Hacía magia con los dedos.

Y consideraba si talvez

ella perdía a propósito.

Pero solo fueron las primeras manos.

Entro a la mesa un tercer jugador

Gano una o dos manos. No sé.

Perdió pronto cuando se jugo todo, mal “All in”.

La mesa acogía más participantes.

Fugaces, repentinos, recurrentes

Sin mucho que perder y todo que ganar

Él y ella, seguían siempre jugando.

Tras un repentino full house de él

Entro otro jugador

Apenas y llevaba que apostar

Pero toda la intención de hacerla su mesa

Al principio nadie le puso atención

Y siempre estaban los recurrentes.

Unas manos acá, otras allá.

Un par de manos arriba, otras abajo.

Ella ganaba más manos

tríos de rey, trío de ocho,

como años de haberlo jugado.

acumulando cada vez más ventaja

Cada carta sacada, parecía un milagro

cada apuesta, cada ausencia,

y los pujidos y suspiros se confundía

en cada mano que se jugaba.

Y cuando ella jugó su all in,

ni él, ni los recurrentes, ni nadie

se había preparado para las cartas que tenía

Y al ganar mostró el poker, que no era de rey, reina o ases.

Era de pelvis.

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