Vocal para besar

El tráfico es pesado y el carro está recalentado. Ambos están en una conversación infertil, más bien, inerte.

Nada vive ni nace en situaciones como esa.

Pero él sabe que si lo hace, ella podría mover su rostro, podría golpearlo, rechazarlo o peor aún, dejarlo.

vocal

Esto debe ser bien cronometrado, acertado, en su vocabulario el mejor resultado.

Empieza a explorar sus movimientos, como enrolla su lengua, como humedece su labios, como inspira para su fonética,

Descubre el pequeño chasquido de su lengua al pronunciar mal la “q”, y la risa nerviosa de nos saber que va a pasar en su “jota”, esa forma holgazana de como acentúa la u, y el énfasis desacertado cuando engoma la “o”,

– “Me gusta su “a”, la voy a besar en su “a”. Piensa, mientras mantiene el estudio constante, entre vocal y consonante.

Continúa la conversación con el mismo tema, los carros no avanzan, pero él si, tiene la mano en el muslo de ella y sin reproche,  ahora esta buscando el patrón exacto para que el acto no sea abrupto ni cree desencanto.

Sigue estudiándola, sigue escuchándola, le lleva el ritmo, sincronizando la cadencia, una “o” cada tres “e”, y la “e”  parece que pudiera preparar la mejor pista de aterrizaje para eso, pero es traicionera, está muy cerca de la “i”, pero es la mejor posición para interrumpir, eso si, le da miedo que antes de la “e”, pronuncia una “p”

– “Si la interrumpo en una “pe” será muy violento”, y con un gesto molesto, sigue en la conversación, aunque el tema que debate, hace rato lo perdió, y solo es cuestión de dos párrafos o dos metros más que avance, para que ella se de vuelta, para que la pierda, para no aprovechar la estratégica posición corporal que ha adoptado para mirarle a los ojos al hablar.

¿Cuál es la mejor vocal para besar?¿Cómo entrelazo tu ritmo al reclamar, para que ninguna marcha se interrumpa de manera natural?

El reto es grande, pero la recompensa inigualable, lo vale, le escasea el tiempo y la decisión es crítica, ¿Cable rojo o cable verde? Cómo en las películas, si corta el circuito erróneo, la explosión será inevitable, y cada palabra le consume segundos precisos, y exactos para decidir si lo hará o fallará.

Entonces empieza el ocaso del reclamo y la mano pierde la bien ganada posición en su extremidad, le quedan 10 palabras, pero entonces ya sabe cuales son, y eso es ventaja, sabe que en la antepenúltima, va a pronunciar una monosílaba con “e”,  y no la pronunciará con la “p”, si no con la “m”, que no es la mejor consonante para combinar, pero es la clave, la única oportunidad para lograrlo, para interrumpirla e instaurar un silencio milagroso.

Espera el momento y la frase, como previno, empieza a formarse en el aire.

– “¿Sabes qué?, Me…”

Y al instante, ipso facto, in situ y exacto, le besa la “e”, y ella reconoce el momento perfecto e idóneo del atrevimiento, atónita, enfadada pero encantada, permite que avance más entre sus vocales y sus consonantes, por un par de segundos, por un par de metros, por un par de sueños.

Le besa el abecedario completo y repasa todas las formas como pudiera mover sus labios o lengua en conjunto, para emitir un sonido y transmitir sentimientos, y sin duda el sentimiento es intenso, ambos mueven y combinan labios, dientes y lengua sin decir nada.

Y el único sonido que se escucha, son las bocinas de los carros vecinos, que no celebran el acontecimiento, si no que reclaman que avance el sedán, donde antes estaba una pareja discutiendo.

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