Menú

Quiero servirme, entre todos tus platillos, el más sobre calentado, hirviente y jugoso trozo de piel y músculo que llevas en esa bandeja cubierta de polyester y seda.

Leí que el especial del día te pone a un ritmo cardíaco de muerte, que se siente como martillar punzante en punta de lengua como afrodisíaco sádico que revive y levanta cuerpos de la muerte.

El postre se sirve a las once y cinco de tu ombligo, sin medir el ángulo líbido que otorga el uso de mis cubiertos siniestros cuando sirves desgustaciones sobre tus rótulas.

Y no podía dejar de catar los jugos naturales, que según el menú, costaban solo un par de rotaciones en diferentes zonas del recinto, e insisto, que el topping extra con chantilly, era más que justo y necesario

Y con gula capital, pedí preparar los cortes más finos de carne, sobre aquella parrilla improvisada con almohadas y sábanas donde se alcanzaba el punto crucial que pide el cuerpo cuando se ha de asar.

Y quisiera pedir perdón, por mi actitud sobre la mesa, llevándome el plato a la boca, a veces de una manera salvaje e inusual, sin respetar modales o etiqueta, que realmente cohiben saborear el gusto real del verbo carnal.

El postre lo dejaré para más tarde, porque la cena se volvió desayuno y por mucho que me atraiga el dulce de tu ser, lo reservo para la merienda de la tarde, cuando necesite revolver tu azúcar de pié.

No espero que me cobres esta ocasión o siquiera pagar por lo consumido, porque aseguro y digo volver, instruido estoy al saber que quién come callado, come otra vez.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s