Duerme en Febrero, Despierta en Abril.

Apagó la luz, para que solo la luna lo observe, las estrellas ya estaban muy lejos.

Sentó se sobre su cama, sofá, colchón, asiento, sostén, lo único que lo mantenía ajeno al suelo. Ajeno al sentimiento de estar abajo, solo y despojado, algunas luces atrevidas le parpadeaban desde la ventana, lo seducían para salir a observar la vida.

¡Que día hoy! ¿Qué día es mañana? La noción del tiempo se le escurría entre los escasos segundos que sentía que vivía y los años enteros muriendo.

Hoy me duermo en Febrero y me despierto de nuevo hasta Septiembre, ¿U Octubre? Pero, ¿Qué pasó con Abril?  Cierro un ojo y han pasado dos semanas, cierro el otro, y has pasado con una docena, y no saber si ser tuerto, ser ciego, o voluntariamente preso del sentir, porque solo así lograba dormir.

El insomnio le es traicionero, pero más lo es su memoria, se borra, se da reset, reinicia cuenta cuando un destello de felicidad le hace pensar que valió la pena arrastrarse por meses.

Antes de acostarse se mira por última vez, se palpa, se lee,  trata de reconocerse, y trata de imaginar que hay aquí ¿Es él? ¿Son los demás? ¿Qué mira? ¿Qué quiere ver? ¿Qué siente? ¿Qué asentir?

Empieza a bajar la cabeza, a acomodarse, acostarse, solo se cubre con una sábana, en esa cama para dos, o tres, solo esta él. No hay almohada, y parece que nunca terminará de ablandarse, porque son pocas las veces que realmente la ha utilizada para su propósito.

Y al estar tendido, solo,  la cabeza le da vueltas, y el mundo también, los recuerdos, los tiempos, le da vuelta lo pronto y lo eterno, lo acosa esa voz, esa llamada, lo intenso, lo denso de la tierra, el universo, le da vuelta la vida, que si antes no tenía, tendrá hoy menos, pero se sentirá más movida.

Entonces cierra un ojo, y es Marzo, cierra el otro, y si la última fecha que revisó fue de enero ¿Qué pasó en Febrero? ¿Por qué se duerme aquí? ¿Por qué sos así, Febrero? ¿Qué te debe? ¿Qué te paga? El sueño entierra su conciencia más profundamente, para que los días pasen sin sentir, sin vivir, en automático, siendo máquina, estéril, sin un motivo, sin un fin.

La luz del día entra tímida en el cuarto, pero no es escena de cliché matinal, no hay pajaritos cantando al fondo, no hay olor a café y tostadas, y no hay ella, ni ellos, pero la suerte lo acompaña, porque al los ojos abrir, es la última semana de Abril.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s