Tinto el Corazón

– ¿Te sirvo otra copa?

– Por favor.

/

No era ni las las siete pasado meridiano, y el atardecer solo aumentaba la sed, sed de todo.

/

– Entonces, ¿Cómo le llamamos a esto?

– Deberá ser algo entre masoquismo e irresponsabilidad.

– O quizá algo un poco menos sugerente

– O nada, Me tiene sin cuidado como llamarle, mientras me llames, siempre.

/

La mano mecía la copa ligeramente en círculos pequeños, y en cada trago, quedaban las palabras que no le quería decir, derramadas, como ambos, desde el borde hasta la base.

/

– Siempre, Aún no te bebo en totalidad.

– ¿Y estás esperando a que me termine el vino?

– Si, para que te volvas a servir.

– Solo dejame disfrutar el último sorbo.

/

La mano soltaba la copa, la copa sobre la alfombra, alfombra testigo y participante, dos participante en ese cuarto,  cuarto entero incendiado, incendiados su cuerpos, cuerpos embriagados de placer dulcemente, dulce vino tinto y tinto el corazón.

Duerme en Febrero, Despierta en Abril.

Apagó la luz, para que solo la luna lo observe, las estrellas ya estaban muy lejos.

Sentó se sobre su cama, sofá, colchón, asiento, sostén, lo único que lo mantenía ajeno al suelo. Ajeno al sentimiento de estar abajo, solo y despojado, algunas luces atrevidas le parpadeaban desde la ventana, lo seducían para salir a observar la vida.

¡Que día hoy! ¿Qué día es mañana? La noción del tiempo se le escurría entre los escasos segundos que sentía que vivía y los años enteros muriendo.

Hoy me duermo en Febrero y me despierto de nuevo hasta Septiembre, ¿U Octubre? Pero, ¿Qué pasó con Abril?  Cierro un ojo y han pasado dos semanas, cierro el otro, y has pasado con una docena, y no saber si ser tuerto, ser ciego, o voluntariamente preso del sentir, porque solo así lograba dormir.

El insomnio le es traicionero, pero más lo es su memoria, se borra, se da reset, reinicia cuenta cuando un destello de felicidad le hace pensar que valió la pena arrastrarse por meses.

Antes de acostarse se mira por última vez, se palpa, se lee,  trata de reconocerse, y trata de imaginar que hay aquí ¿Es él? ¿Son los demás? ¿Qué mira? ¿Qué quiere ver? ¿Qué siente? ¿Qué asentir?

Empieza a bajar la cabeza, a acomodarse, acostarse, solo se cubre con una sábana, en esa cama para dos, o tres, solo esta él. No hay almohada, y parece que nunca terminará de ablandarse, porque son pocas las veces que realmente la ha utilizada para su propósito.

Y al estar tendido, solo,  la cabeza le da vueltas, y el mundo también, los recuerdos, los tiempos, le da vuelta lo pronto y lo eterno, lo acosa esa voz, esa llamada, lo intenso, lo denso de la tierra, el universo, le da vuelta la vida, que si antes no tenía, tendrá hoy menos, pero se sentirá más movida.

Entonces cierra un ojo, y es Marzo, cierra el otro, y si la última fecha que revisó fue de enero ¿Qué pasó en Febrero? ¿Por qué se duerme aquí? ¿Por qué sos así, Febrero? ¿Qué te debe? ¿Qué te paga? El sueño entierra su conciencia más profundamente, para que los días pasen sin sentir, sin vivir, en automático, siendo máquina, estéril, sin un motivo, sin un fin.

La luz del día entra tímida en el cuarto, pero no es escena de cliché matinal, no hay pajaritos cantando al fondo, no hay olor a café y tostadas, y no hay ella, ni ellos, pero la suerte lo acompaña, porque al los ojos abrir, es la última semana de Abril.

Mentiras para soñar.

Lanza un dardo con veneno al alma,

para convulsionar de tanto amar

Me dice, “la vedad es amarga”

Por eso cuesta tanto tragar.

/

Reitero encrespado el acierto

De haberle dicho lo siento

Me entrego completo al asentir

Deseando volverla a vivir.

/

Qué buscas de nuevo, en esto

Sin pensar como merma el dolor

Continuar soñando despierto

Pues no seguiremos mejor.

/

Y entre sus brazos escucho rendido,

Sangrando intensa pasión

de voluntad he sido vencido

pues la herida llega al corazón.

/

Cuando las palabras han sido escogidas

expulsadas hacia el paladar

Y en sus labios han cobrado vida

Se que son mentiras para hacerme soñar.

Ropa en ruta.

Ríe, ron, romero y menta.

Coquetea, color, rimmel y rubor.

Besa, botella, botón y sostén.

Roza, ropa, en ruta de caer.

/

Calle, cama, cae y estruja

Rasga, rampa, rinde su ser

Grita, grato, gime de placer

Rompe, ropa, en ruta de ceder.

/

Calla, cubre, coloca su cuerpo

Mira, más, maldito desdén.

Vuelve, vómito, vacío el edén.

Rota, ropa, en ruta de volver