Cada Gota

De lluvia o de sudor,

de veneno o medicación,

de tu saliva o lubricación,

van restando el pudor.

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Soltarme

Si mientras abrazada y amada,

te visita un pensamiento ajeno,

y dormida escurre el veneno

de una idea encadenada

que a la soledad atada

se dedica a espantarme

y de tu recuerdo borrarme

no es un sueño lejano

ni un mensaje en vano

de que quisieras olvidarme.

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Te creía / te quería.

 

Bajó una vez del Olimpo y me vió.

acercóseme, álgida, ella, letal.

bajó a decirme algo asumo yo,

el oído endulzó.

Fiera total.

 

Desde el centro del paladar

le brotaba veneno y miel,

desde el centro al besar

algo parecía buscar,

erizaba mi piel.

 

Caminaba al lado mío.

sin pisar el mismo camino.

Separada por lo sombrío

del mentir impío

con toque femenino.

 

Y creía que quería amar

sin cesar lo repetía,

y quería que creía soltar

su orgullo al pensar

que yo no sabía

que mentía.

Cuando apareció el demonio

En el camino retumbaba el tronar de vertebras al voltear y la silbatina divina, desde cada esquina, hacia pensar que el mal augurio no tenía otro lugar, más que el que ocupaba la corporeidad de esa figura oscura, que al demostrar su habilidad para desplazarse de lugar, solo se podía uno imaginar, que el propio satán reencarnado, traía el fuego y la lujuria desde el propio e intenso infierno, sembrando mil pensamientos de ira contenida, contra la misma masculinidad de quienes no lo podían invocar.

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Música en technicolor

No puedo negar tu existencia, por más irreal que haya sentido mi vida, cuando en sincronía con la tuya, se sentía perfecta, irreal, pero perfecta, duró menos que un suspiro, y aunque quiera tener de testigos tus muebles, tus sábanas, tus ganas. Este juicio es inútil, porque la sentencia ya se esta cumpliendo, y yo la estoy sufriendo.

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Casos de ocasos.

1-Cuando el sol se puso ese día, llegó a su puerta, llevaba una chaqueta crema, con unas botas que le combinaban, se las limpió, y toco a la puerta.

Toco a la puerta dos veces.

Trató de verla por la ventana.

¿Me dijo que viniera a las seis y media? ¿O siete?

Toco a la puerta una última vez. Pero no hubo respuesta.

Y el sol volvió a salir, sin que él la volviera a ver otra día, ni otra noche más, nunca más.

 

2-Cuando el sol se puso ese día, aún la abrazaba, la tenía entre su cuerpo, entre sus ideas, entre su cabeza y sus venas. Ella latía en él y él la vivía.

La abrazó aún más fuerte.

Tan fuerte como si nunca quisiera dejarla de abrazar.

¿Cuánto más fuerte te tengo que abrazar para que te quedes prendida a mi ser?

Y en el último momento, cuando la abrazaba con todos sus fuerzas. Se esfumó.

Y el sol volvió a salir, sin que él la volviera abrazar otro día, ni otra noche más, nunca más.

 

3-Cuando el sol se puso ese día, una lagrima caía sobre la taza de café, caía sobre una vida entera soñada, sobre una ilusión derramada, que se ahogaba, y lastimaba.

El café perdió su sabor.

Y se volvió más amargo, por todas las lagrimas que acompañaron a la primera.

¿Qué fue lo que te dije, para que derramaras tanta amargura sobre nuestro café?

Le limpió los ojos y puso la taza a un lado, y después, ella se hizo a un lado.

Y el sol volvió a salir, sin que él volviera a disfrutar una taza de café con ella otro día, ni otra noche más, nunca más.

 

4-Cuando el sol se puso ese día, el ocaso le acariciaba los rizos en todo su esplendor, y el la miraba hipnotizado ante tremendo espectáculo sucitado.

La vio por un segundo.

La soñó por un milenio.

¿Qué debería ser, darte o tener, para que sepas que mi lugar es en tu querer?

Parpadeó, y como un espejísmo, los rizos no estaban, y los olvidó.

Y el sol volvió a salir, sin que el la volviera a soñar otro día, ni otra noche más, nunca más.

 

5-Cuando el sol se puso ese día, bailaba el alcohol en sus venas, hacía fiesta sinverguenza la embriaguez, y los volvía expertos en hacer promesas, que se iban a desvanecer.

Y borracho, le dijo que la amaba.

Y ella le besó las palabras que tanto esperaba.

¿Y si la sobriedad nos desangra las mentiras bebidas que nos prometimos hoy?

No es esta la sensación de amor que quiero sentir para toda mi vida.

Y cuando el sol volvió a salir, les regaló luz, les regaló sueños, y les regaló realidad, y no se emborracharon de amor otro día, ni otra noche más.

Nunca más.

 

 

Las travesuras del Sol y la Luna (Eclipse y Despedida)

Hola corazón, quiero contarte una historia…

Desde el inicio del tiempo, el sol y la luna iban siempre de paseo, tomados de su gravedad, la luna loca, girando alrededor de él, y el sol sonriente, dandole su luz a ella únicamente.
Salían seguido, y hacían un desastre de estaciones, la distancia entre ellos era su invierno, y cuando se juntaban hacían primavera y verano de una vez, extrañarse era su otoño, y nadie más lo sabía, porque nadie más los veía.
Y ambos locos, ambos tontos, corrían con prisa a verse detrás de asteroides y planetas, buscando pequeños espacios donde su calor no se apagara nunca, donde encontraran algo que los atara.
Pero ambos sabían que sus responsabilidades eran diferentes, la luna se movía con la tierra, y el sol respondía a todos los demás planetas, y juntarse más y más, los
acostumbraba, los habituaba, a sentirse eclipse, a ser siempre uno entre los dos.
Pero pronto aprendieron que un eclipse no puede durar toda la vida, apenas dura segundo o minutos, pero es hermoso, es grandioso, es glorioso, es la forma natural que tiene el universo de demostrar que por más lejos que se vean las cosas, por más distantes, por más erráticos, siempre hay un momento de armonía en ese caos, siempre hay un momento de alineación total, así como vos y yo alineamos nuestros cuerpos para un abrazo, nuestros labios para un beso, o nuestros corazones para sentir el mismo latir rápido a un solo son.
Y en un ataviado ir y venir de razones para no seguir, nos eclipsamos de cariño, corazón, fuiste mi luna y fui tu sol y esta historia la empecé a escribir desde el primer beso, y por indeciso no la enviaba, porque era la despedida que no deseaba, pero debo reconocer que por más que trataba, no podía lograr sentir como tú sentías, y que te enamoraras, me aterrorizaba, porque no podría con la responsabilidad, de ser la causa de tu felicidad y un día cometer un error y volverme el villano de tu vida.
Prefiero dejar esta historia que duró un poco más o un poco menos que el último eclipse total de sol, y que solo esta llena de alegría y nada de tristezas.
Sos la miel más dulce de mi vida, y espero verte siempre en mi recuerdo, en mi corazón y en carne y hueso frente a mi un día y darte un abrazo enorme y que me digas que no necesitas a nadie para ser la más feliz.
Te quiero con  nobleza y con el miedo de siempre, de no poder quererte cada día más.
Y por eso no lo quiero arruinar.
Te mando el beso más eterno, el beso que le da la luna a el sol.
Y tu recuerdo que me acompaña, bien cerquita de mí, corazón.